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08092017 01

Buenos Aires, 8 sep (PL).- Mientras los días pasan sin saber del paradero del joven argentino Santiago Maldonado, crece la desesperación en su familia, en tanto las autoridades comenzarán hoy un rastrillaje en el río Chubut.

La noticia del joven de 28 años, quien fue visto por última vez en el mismo lugar donde gendarmenes reprimieron a la comunidad mapuche que ocupa tierras del italiano Benetton en la localidad chubutense de Cushamen, sigue ocupando titulares a diario.

La víspera la justicia ordenó un exhaustivo rastrillaje en las márgenes del río Chubut y aguas abajo de donde se sitúa el predio ocupado por la comunidad mapuche en Leleque, para descartar cualquier posibilidad.

Hoy comenzará la búsqueda a lo largo de más de 800 kilómetros y no tiene fecha de finalización. Al frente estará la Prefectura Nacional, con refuerzos del destacamento de Bariloche y de buzos tácticos y de un helicóptero de la Policía Federal, reportaron medios de prensa locales.

Las noticias del caso van y vienen y las hipótesis continúan pero lo cierto es que hasta hoy no se sabe de este joven que vivía en El Bolsón y fue a solidarizarse con la lucha de los mapuches de Pu Lof en Resistencia.

Ayer el Gobierno difundió una resolución en la que se decidió aumentar a dos millones de pesos (unos 116 mil dólares) la recompensa 'en atención al tiempo transcurrido sin haber obtenido ningún dato concreto que sirva para la obtención de información determinante para la investigación de las actuaciones de referencia o que permitan dar con el paradero de Santiago'.

La disposición señala que el monto de recompensa dentro del territorio nacional está destinado a a quellas personas quienes, sin haber intervenido en el hecho delictual, brinden datos útiles que sirvan para dar con Maldonado, quien habría sido visto por última vez en Chubut.

También en horas de la tarde noche de ayer los familiares de Maldonado ofrecieron una nueva conferencia de prensa en la que denunciaron que los libros de los escuadrones de Gendarmería fueron secuestrados recién el 17 de agosto y hasta hoy la querella no había tenido acceso a ellos.

'Están todos adulterados: hay hojas de más pegadas con cinta adhesiva y están cambiadas las fechas, los móviles y las armas', señaló la abogada Verónica Heredia.